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Geometria
Amor &
Presencia

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Una comunidad donde nadie camina solo,
donde compartir es natural
y la vida se vive con amor          y presencia sagrada.
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La vida en una Eco-aldea de Conciencia

Espacios comunes y vida social consciente

La vida en una Eco-aldea de Conciencia se desarrolla en espacios compartidos que fomentan el encuentro, la cooperación y el disfrute de la vida en comunidad.

 

Estos espacios están pensados para que las personas convivan, trabajen, celebren y descansen, sin necesidad de aislarse ni acumular recursos de forma individual. La comunidad se convierte en un gran hogar compartido. Además, la arquitectura con geometría sagrada no solo embellece estos espacios, sino que los armoniza energéticamente. Cada forma geométrica potencia distintos dones, equilibra la energía del lugar y crea un entorno donde la vida fluye con más armonía y sentido.

Dentro de la eco-aldea se integran:

 

  • Restaurantes y comedores comunitarios, donde la alimentación forma parte del cuidado diario y se utilizan productos naturales, locales y cultivados en la propia eco-aldea.

  • Espacios de coworking consciente, para trabajar online, desarrollar proyectos, reunirse y colaborar con otras personas alineadas con valores humanos y sociales.

  • Centro de convenciones, destinado a encuentros, conferencias, formaciones, exposiciones y eventos abiertos tanto a la comunidad como al exterior.

  • Espacios de danza, movimiento y celebración, donde se realizan actividades como danzas conscientes, meditaciones grupales, encuentros musicales y celebraciones comunitarias semanales.

  • Fuentes de agua y terrazas ajardinadas, creadas como espacios de calma y conexión, donde la naturaleza y el agua armonizan el entorno y la vida comunitaria.

  • Piscinas comunitarias y centro de aguas termales y spa consciente, dedicados al descanso, la regeneración y el cuidado integral del cuerpo y la energía.

Zonas de descanso y encuentro, salones chill-out y espacios de calma para compartir de forma informal.

 

Estos espacios permiten una vida más ligera, donde las personas no necesitan tenerlo todo en privado, sino que comparten, cooperan y disfrutan de una vida social rica y consciente.

Aprender y crear en comunidad

Las Eco-aldeas de Conciencia son también espacios vivos de aprendizaje, donde el conocimiento se integra en la vida diaria y se aprende a través de la experiencia.

Los talleres y actividades están orientados a desarrollar los oficios y habilidades necesarias para la vida dentro de la eco-aldea, fomentando la autosuficiencia, la cooperación y el crecimiento personal.

En la eco-aldea se desarrollan, entre otros:

  • Talleres de oficios: bioconstrucción, agricultura consciente, permacultura, artesanía, cocina, fermentación y producción local.

  • Espacios de aprendizaje continuo, donde cada persona puede compartir sus conocimientos y aprender de los demás.

  • Educación consciente para niños y adolescentes, basada en el respeto a los ritmos individuales, el desarrollo emocional, la creatividad, el aprendizaje práctico y la conexión con la naturaleza y la comunidad.

  • Encuentros formativos y talleres abiertos, con profesionales y educadores invitados que comparten saberes y experiencias.

El aprendizaje deja de ser algo separado de la vida y se convierte en una parte natural del día a día, fortaleciendo la autonomía, la confianza y el sentido de propósito.

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La Experiencia de Vivir en las
Eco-Aldeas 144.000

G

GEOMETRÍA VIVA

La geometría sagrada estructura los espacios para crear armonía, coherencia y equilibrio energético, más allá de la estética.

V

VESICA PISCIS

Símbolo ancestral de creación y unión, base del diseño arquitectónico de los bungalows y espacios comunes.

A

ARQUITECTURA VIVA

Espacios pensados para emocionar, elevar y dejar huella, como lo hicieron los grandes recintos históricos.

T

TURISMO CONSCIENTE

La eco-aldea se convierte en un destino en sí mismo, atrayendo visitantes por su belleza, singularidad y significado.

GEOMETRIA QUE CREA MEMORIA

"La forma puede despertar aquello que las palabras no alcanzan."

Arquitectura viva y geometría que crea historia

Antes de entrar en cada espacio de la eco-aldea, es importante comprender que su arquitectura no es solo funcional ni estética. Ha sido concebida como una arquitectura viva, diseñada para generar impacto, coherencia y memoria en quienes la habitan y la visitan.

A lo largo de la historia, los grandes espacios que han perdurado —templos, catedrales, recintos sagrados— no solo cumplían una función práctica: creaban experiencia, emoción y trascendencia. Esa misma intención guía la arquitectura de las Eco-aldeas de Conciencia.

 

La geometría sagrada es el lenguaje base de este diseño. En especial, la Vesica Piscis, una forma ancestral asociada al origen de la vida, la creación y la armonía entre fuerzas complementarias.

Esta geometría no solo ordena el espacio, sino que genera una sensación profunda de equilibrio y belleza natural.

Los bungalows y espacios comunes adoptan formas orgánicas inspiradas en la flor y en la doble Vesica Piscis, creando estructuras que no solo se contemplan, sino que se sienten. Esta arquitectura se convierte así en un reclamo cultural y turístico, un lugar que despierta curiosidad, admiración y deseo de ser vivido.

Salud natural, agua y regeneración

La vida en la Eco-aldea de Conciencia integra el cuidado del cuerpo, la mente y la energía como parte esencial del día a día.

El entorno natural se convierte en un espacio de sanación activa, donde el contacto con el agua, las plantas y los ritmos naturales favorece el bienestar y la regeneración profunda.

Dentro de la eco-aldea se desarrollan:

  • Herbolarios y espacios dedicados al cultivo y uso de plantas medicinales.

  • Huertos conscientes que alimentan tanto el cuerpo como la comunidad.

  • Zonas de agua, piscinas comunitarias y espacios de descanso vinculados al elemento agua.

  • Centros de aguas termales y spa consciente, orientados a la relajación, la regeneración y el equilibrio integral.

La salud deja de ser un servicio externo y se integra como una experiencia cotidiana, natural y accesible para todos los miembros de la comunidad.

ESTE LLAMADO NO ES PARA TODO EL MUNDO

Es un llamado consciente, no una promesa masiva

Las Eco-Aldeas de Conciencia 144.000 no están diseñadas para todo el mundo. Y esto no es una limitación, es una elección consciente.

 

Este proyecto no nace para acumular personas, sino para reunir a quienes sienten un llamado real a vivir de otra manera:

Con coherencia, responsabilidad, presencia y compromiso con el bien común.

  • Aquí no se viene a consumir una experiencia.

  • Aquí se viene a sostener una forma de vida.

Una comunidad basada en valores, no en expectativas

Vivir en una Eco-Aldea 144.000 implica comprender que:

  • No existe la propiedad privada como forma de poder o estatus.

  • No se acumulan espacios ni recursos de manera individual.

  • La vida se organiza desde la cooperación y la corresponsabilidad.

  • El bienestar personal está unido al bienestar colectivo.

Por eso, no es un modelo compatible con una mentalidad individualista o extractiva. Es un espacio para quienes entienden que dar, compartir y sostener también es recibir.

Un ecosistema vivo, no un lugar fijo

Las Eco-Aldeas funcionan como organismos vivos: se adaptan, se reorganizan y evolucionan junto a las personas que las habitan.

Las viviendas, los espacios y los recursos no se poseen, se habitan conscientemente según las etapas de la vida.
Cuando las circunstancias cambian, la comunidad acompaña y redistribuye para que nadie quede aislado ni nada quede vacío.

​Este equilibrio solo es posible cuando existe una comprensión profunda del propósito común.

La eco-aldea pertenece a la ONG, no a intereses privados

Las Eco-Aldeas Conscientes 144.000 forman parte íntegra de una ONG sin ánimo de lucro.
No pertenecen a propietarios individuales, ni a fondos privados, ni a intereses especulativos.

Todo lo que existe en la eco-aldea —espacios, viviendas, servicios y proyectos— está al servicio de la comunidad y del propósito mayor que la sostiene.

Un proyecto sostenido desde la conciencia

Al formar parte de una Eco-Aldea 144.000, cada persona asume que: Tienes las ventajas de poder disfrutar de un espacio privilegiado sin hipotecar su vida, en una vivienda digna y que además puede disfrutar e ir variando según sus necesidades. Estará acompañado en todo momento cuando sea necesario. Nos hacemos mayores y la vida cambia, hasta que a una edad, necesites ayuda para sostenerte y por ello hacemos que las personas mayores se sientan acompañadas y atendidas, aún que ya no les quede familia, porque en la eco-aldea somos una hermandad. 

Sostenibilidad y coherencia;

 

El proyecto no se sostiene únicamente a través de donaciones, sino mediante un ecosistema consciente de aportaciones múltiples, donde cada parte cumple una función real y coherente.

La sostenibilidad de la eco-aldea se construye a través de:

  • El trabajo consciente dentro de la propia eco-aldea, donde las personas que viven en ella aportan desde sus talentos, oficios y vocaciones al funcionamiento diario de la comunidad.

  • Retiros conscientes y experiencias de inmersión, donde visitantes llegan para conocer y experimentar este estilo de vida en comunidad.

​​

  • Talleres, formaciones y clases abiertas, tanto para quienes viven en la eco-aldea como para personas externas que desean aprender oficios, prácticas conscientes y modelos de vida sostenible.

  • Visitas y estancias de hospedaje consciente, donde los visitantes se alojan, comparten espacios, participan en actividades y contribuyen al sostenimiento del proyecto.

​​

  • Restaurantes, comedores y espacios de alimentación consciente, donde se utilizan productos locales y cultivados dentro de la eco-aldea.

​​

  • Productos elaborados en la eco-aldea, que se ofrecen en mercadillos, espacios comunitarios y a los propios visitantes.

  • Aportaciones conscientes de quienes conviven en la eco-aldea, entendidas como una corresponsabilidad con el proyecto común. 

  • La vida en la eco-aldea se sostiene a través de una cuota de convivencia consciente, ajustada y no lucrativa, complementada por aportaciones en trabajo, servicio o dedicación al proyecto común.

  • No se trata de pagar por vivir, sino de corresponsabilizarse del cuidado de la comunidad, los espacios y la vida que se comparte.

  • Fondos, ayudas y convenios públicos, como los programas del Gobierno de España y organismos como la AECID, cuando los proyectos son aprobados.

  • Donaciones de empresas, fundaciones y colaboradores, ya sea en forma económica, cesión de terrenos, materiales, recursos o productos necesarios para el desarrollo de las aldeas.

  • Apoyo de personas donantes, que deciden sostener una causa concreta o el proyecto global de la ONG.

Este modelo permite que la eco-aldea sea resiliente, transparente y sostenible, sin depender de una única fuente de ingresos y sin perder su coherencia ética.

Aquí no hay clientes

Hay visitantes conscientes que llegan para vivir una experiencia real de comunidad, presencia y conexión con la vida.

Las personas no vienen a consumir un producto, sino a experimentar un modelo de vida consciente, donde cada acción tiene sentido y propósito.

Personas implicadas, no empleados desconectados

En la eco-aldea hay personas implicadas, no simples trabajadores.
Personas que aman lo que hacen, que honran su labor diaria y que contribuyen desde la gratitud, la presencia y la intención.

El trabajo se vive como una forma de servicio, de expresión personal y de cuidado del conjunto.
Cada tarea —por pequeña que sea— sostiene la vida comunitaria y tiene un valor real.

Así, la eco-aldea se mantiene viva no solo por lo que recibe, sino por cómo se vive, se comparte y se crea en ella cada día.

Un llamado a quienes lo sienten

Este espacio no se explica del todo con palabras.

Se reconoce desde dentro.

Si al leer esto sientes claridad, calma y resonancia, probablemente este camino te esté llamando. Si no, también está bien: hay muchas formas de contribuir a un mundo mejor.

Las Eco-Aldeas de Conciencia 144.000 no buscan convencer.

Buscan encontrar a quienes ya saben.

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LA TIERRA COMO MAESTRA

Cuidar la vida es la primera forma de conciencia.

En nuestras Eco-Aldeas Conscientes, la tierra no se explota: se honra. Cultivamos desde la agricultura biodinámica, escuchando los ritmos naturales, los ciclos de la luna y la inteligencia viva del suelo. Cada semilla se siembra con intención, cada gesto se realiza desde la presencia y el respeto profundo por la vida.

Aquí, el alimento no es solo sustento físico, sino energía, memoria y vínculo.Trabajamos la tierra como un organismo vivo, en cooperación con Gaia, comprendiendo que el cuidado del suelo es también el cuidado del cuerpo, de la comunidad y del futuro que estamos sembrando juntos.

 

La huerta se convierte así en un espacio de aprendizaje, gratitud y reconexión, donde cultivar es un acto sagrado y compartir la cosecha es parte esencial de la vida en comunidad.

UN ECOSISTEMA VIVO, NO UN LUGAR FIJO

 LAS ECO-ALDEAS FUNCIONAN COMO ORGANISMOS VIVOS:

Se adaptan, se reorganizan y evolucionan junto a las personas que las habitan. Las viviendas, los espacios y los recursos no se poseen, se habitan conscientemente según las etapas de la vida.

Cuando las circunstancias cambian, la comunidad acompaña y redistribuye para que nadie quede aislado ni nada quede vacío. Este equilibrio solo es posible cuando existe una comprensión profunda del propósito común.

No todos están llamados a vivir aquí.

Pero todos pueden elegir contribuir a un mundo más justo y humano.

Porque si has llegado hasta aquí,
no es por casualidad.
Es porque sabes que el nuevo paradigma no es individualista: Es co-creador.

Cuando varias personas sostienen una intención común desde la presencia,
la energía se amplifica.
Y es ahí donde los grupos conscientes
generan verdaderos campos de transformación.

Ya no se trata de emprender por éxito,
sino de crear con propósito,
en coherencia con el alma
y al servicio del bien mayor.

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